The Saboteur, una Segunda Guerra Mundial diferente

The Saboteur

The Saboteur, que sale a la venta el 3 de diciembre, tiene muchas posibilidades de convertirse en una de las grandes sorpresas del 2009.

Este juego no se basa, a diferencia de la mayoría de los títulos enmarcados en la Segunda Guerra Mundial, en épicas batallas como el Desembarco de Normandía o la Batalla de Berlín. The Saboteur presenta el conflicto desde el punto de vista de Sean Devlin, mecánico y piloto de carreras irlandés perteneciente a la resistencia aliada. Un tipo duro que lucha por liberar París de los nazis y vengar la muerte de sus compañeros.

Tanto el argumento como la mecánica del juego giran alrededor de la lucha guerrillera que la resistencia francesa, apoyada por los servicios de inteligencia británicos, llevaba a cabo contra los nazis. Nuestras misiones, por tanto, consistirán en ataques a vías de suministro y atentados contra los altos cargos de las fuerzas ocupantes.
Estas misiones se basan en un sistema de juego abierto, al estilo GTA. Podremos recorrer el París de 1940 mientras decidimos qué misión acometemos, o si vagamos por la ciudad en busca de objetivos secundarios.

Sin lugar a dudas, lo que distingue a The Saboteur es su particular estilo gráfico y su original uso del color, que se convierte en un elemento fundamental tanto en la estética como en la mecánica del juego.
Se muestran en blanco y negro las zonas ocupadas por los nazis, mientras que las zonas libres disfrutan de una brillante gama cromática. En éste aspecto, se pone claramente de manifiesto la influencia de películas como Sin City.
A medida que las zonas ocupadas se liberan, la desaparición de de los nazis no sólo provoca la aparición del color en sus calles; sino que éstas serán más transitadas y la actitud de los ciudadanos liberados más amable hacia Sean, que recibirá apoyo y armas.

A la hora de jugar, es fundamental desarrollar cuidadosamente la estrategia para lograr el éxito en nuestras misiones.
En algunos momentos, tendremos que actuar con máxima cautela y discreción, infiltrándonos entre los enemigos; mientras que en otras ocasiones necesitaremos ser más contundentes y utilizar todo nuestro arsenal de armas y explosivos sin contemplaciones.

Como buen profesional del motor, Sean Devlin nos hará disfrutar de grandes momentos conduciendo por las calles. Los espectaculares coches de época y los contrastes entre la zona liberada y ocupada hacen de las carreras uno de los aspectos más destacados del juego.
Cuando bajemos del coche, deberemos escalar, correr por los tejados, escondernos en las sombras y recorrer en busca de información los clubes y cabarets de la ciudad. Todo para llevar a cabo nuestra venganza y, de paso, devolver el color a París.

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